En www.florenciamoragas.es.tl como promoción de verano, podrás disfrutar de cuentos infantiles y lectura diversa en versión PDF Gratis como el que verás a continuación:
Nutrición e higiene alimentaria
22.6.09
Nutrición e higiene alimentaria (Manual)
20.6.09
Monitoras de comedor escolar-Cursos de formación

NOVEDAD: TELEFORMACION
Técnicas de perfeccionamiento para monitoras de comedor escolar
Modalidad presencial 15 horas.
Modalidad TELEFORMACION (consultar).
Cuidador educador de comedor escolar
Modalidad presencial 40 horas.
Modalidad TELEFORMACION (consultar)
Objetivo general de las acciones formativas:
Proporcionar a los trabajadores y trabajadoras del sector de una titulación que les capacita para su actividad dentro del comedor escolar y que cuenta con el reconocimiento de empresarios y sindicatos.
17.6.09
¿QUÉ ES LA NUEVA ESCUELA?
Publicación
En más de una oportunidad y debido al nombre de uno de mis blogs “Ideario de una nueva escuela”, lectores inquietos me han preguntado qué era para mí la nueva escuela, la educación en valores que promulgo.
Tal vez sea una utopía, solo nos basta PERCIBIR la realidad para que toda esperanza se esfume y justifique lo injustificable de nuestros actos muy poco comprometidos con y para el prójimo.
Pero investigando voy comprendiendo que no es una utopía, sino una manera de ver y entender la vida. Tiene que ver con la vocación, con la pasión y la dedicación. No existen profesores y alumnos desmotivados en la nueva escuela (ni en la de hoy ni la de ayer). Ideario de una nueva escuela es una construcción constructiva (valga la redundancia) y permanente. Se cimienta en el pasado, en las necesidades presentes y en la anticipación al futuro. Una escuela de la mano de la sociedad, abierta y participativa a la comunidad educativa.
En la actualidad hay muy pocos líderes carismáticos o modelos a seguir, esperar a que aparezca es una utopía, pero está en el espíritu buscador el encontrarlo. Aferrándonos a nuestra pasión por educar personas libres, con las herramientas más poderosas en nuestro poder: nuestra humilde labor y accionar. En lo simple están las grandes recompensas.
Dedicado a quienes trabajan en la labor de educar.
Si te ha gustado el artículo vota en el portalvoz14.6.09
Conoce a Mary Mallon
Higiene alimentaria
Objetivo: Conocer la impotancia de la higiene como agente de salud.
Mary Mallon, también conocida como María Tifoidea, fue la primera persona en ser identificada como una portadora sana de fiebres tifoideas en los Estados Unidos. Este caso adquirió gran fama, en parte por la obstinación, por parte de la protagonista, de negar que ella fuera la causante de la aparición de la enfermedad, rehusándose por tanto a dejar de trabajar como cocinera. Las autoridades de salud pública la obligaron a entrar en cuarentena en dos ocasiones, y murió durante la segunda de una neumonía (y no de fiebre tifoidea).
Mary Mallon emigró de Irlanda a Estados Unidos. Entre 1900 y 1907 trabajó como cocinera en Nueva York, y durante este periodo infectó a 22 personas. Pasó por diferentes familias que enfermaban al poco tiempo de su llegada. Esto la obligó a ir de familia en familia, lo que contribuyó a que la enfermedad se extendiera aún más. Aunque se negó en numerosas ocasiones a proporcionar muestras analizables, las autoridades consiguieron demostrar que era portadora. Tras una cuarentena de tres años, fue liberada a condición de que no trabajase con comida.
Mary Mallon cambió su nombre por el de Mary Brown y volvió a trabajar como cocinera, tras lo cual se produjeron otros 25 infectados y 2 muertos. Tras ser localizada de nuevo, le fue impuesta una cuarentena de por vida.
21.5.09
Método Susuki-Aprendizaje musical a edad temprana
El método Suzuki es un método para aprender a tocar un instrumento musical. Orientado a niños en edad temprana.
El Dr. Suzuki no desarrolló su método para entrenar a músicos profesionales, sino para ayudar a los niños a desarrollar sus capacidades como seres humanos.
Gracias a su vida y obra, el Dr. Suzuki ha inspirado a miles de padres y profesores a educar a los niños como seres humanos amorosos mediante el método de la lengua materna de educación musical. En el ambiente alentador fomentado por el método Suzuki, los niños aprenden a disfrutar de la música y desarrollan confianza, autoestima, autodisciplina y concentración, así como la determinación necesaria para intentar hacer cosas difíciles, cualidades que tanto se necesitan en nuestro tiempo. Como Pablo Casals comentó, con ojos llenos de lágrimas, tras escuchar tocar a pequeños estudiantes Suzuki, "quizás sea ésta la música que salvará el mundo".
Shinichi Suzuki fue violinista, educador, filósofo y fue considerado un humanista. Ejerció una profunda influencia en la educación de su país y en otros lugares del mundo.
Suzuki basó su enfoque en la hipótesis de que la habilidad musical no es un talento innato, sino una destreza que puede ser desarrollada. "Cualquier niño a quien se entrene correctamente puede desarrollar una habilidad musical, de igual modo que todos los niños desarrollan la capacidad de hablar su lengua materna. El potencial del niño es ilimitado". La filosofía de Suzuki y el método que el desarrolló han afectado a muchos profesores, niños, y familias en muchas naciones. La muerte del Dr. Shinichi Suzuki en enero de 1998 fue un acontecimiento sentido. Pese a la preferencia lógica por pensar que la educación mediante técnicas de estudio, puede nutrir el cerebro de capacidades especiales, la realidad demuestra que lo que fortalece realmente el cerebro es el aprendizaje práctico y solitario, es decir, la autosuficiencia. Posiblemente haya relación con el aprendizaje aleatorio, sin técnicas ni doctrinas, con la genialidad. El Cerebro analiza por sí solo la información y la ordena, no es necesario un orden en la captación de la información, si no un torrente lo más amplio posible de ella (la información).
Pilares del método Suzuki
-Importancia del papel de los padres. Cuando un niño aprende a hablar, los padres actúan eficazmente como profesores. Los padres también tienen un papel importante como "profesores en el hogar" cuando el niño aprende a tocar un instrumento. A menudo, el padre o la madre aprende inicialmente a tocar antes que el niño, con objeto de que él o ella entienda lo que se espera que el niño haga. El padre o la madre asiste a las lecciones del niño y ambos practican diariamente en casa.
-Comienzo temprano. Los primeros años son cruciales en el desarrollo de los procesos mentales y de coordinación muscular en el niño pequeño. Las capacidades auditivas de los niños están también en su apogeo durante los años de adquisición del lenguaje, por lo cual es el momento ideal para desarrollar la sensibilidad musical. El escuchar música debe comenzar en el nacimiento y el entrenamiento formal puede comenzar a la edad de tres o cuatro años, si bien nunca es demasiado tarde para comenzar.
19.5.09
Cuéntame un Cuento

Los invito a leer uno de mis artículos "Cuéntame un cuento". Publicado en El Porta(L) voz.
10.5.09
Ezequiel Ander Egg y la Animación sociocultural profesional
Ezequiel Ander Egg, (n. 1929, [Bernardo Larroude, provincia de La Pampa]]) es un pedagogo, sociólogo, ensayista y epistemólogo argentino. Es sobreviviente de un fusilamiento por parte de la Triple A, por lo que vivió años exiliado en España.[1]
Formado en Ciencias Políticas, en la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina).
* Sociológo, economista, politólogo, y planificador.
* Director de Desarrollo de la Comunidad en el Consejo Federal de Inversiones.
* Director de Planificación Educativa.
* Asesor de la Secretaría de Cultura de la Nación.
* Consultor: de las Naciones Unidas en planificación nacional y local, de la UNICEF en política social, de la UNESCO para América Latina en el campo de la política cultural.
* Autor de más de cien libros sobre temas sociales, económicos y educativos.
Nació en Bernardo Larroudé el 6 de Abril de 1930.
* Fue declarado ciudadano ilustre por la Municipalidad de Bernardo Larroudé, en un hecho sin precedentes, el 7 de febrero de 1997, mediante Ordenanza Nº 1/ 97, la que en su Art. 1º reza: "Declárese al Dr. Ezequiel Ander Egg "Ciudadano Ilustre" de Bernardo Larroudé, como digno representante de la localidad ante el mundo, hecho que se otorga por primera vez en la historia de la población".
* En la actualidad reside en Albacete (España).
Ander Egg Bibliografia
Bibliografía:
- Cómo hacer reuniones eficaces
- Cómo elaborar proyectos para la Unión Europea
- Metodologías de acción social
- Introducción al trabajo social
- Evaluación de servicios y programas sociales
- La práctica de la animación sociocultural
- Introducción a la planificación
- Administración de programas de acción social
- Repensando la investigación-acción-participativa
- La animación y los animadores
- Perfil del animador socio-cultural
- Acerca del pensar científico
- Las técnicas de comunicación al servicio del trabajo social
- Técnicas de reuniones de trabajo
- Autoconstrucción y ayuda mútua : el trabajo social en programas de vivienda
- El desafío de la reconceptualización
- Achaques y manías del servicio social reconceptualizado
- Del paternalismo a la conciencia de cambio: los congresos panamericanos de servicio social
- ¿Qué es el trabajo social?
- Técnicas de investigación social
- Técnicas de comunicación oral
- Metodología y práctica de la animación socio cultural
- Periodismo popular
- Metodología del trabajo social
- El holocausto del hambre
- Metodología y práctica de la animación socio- cultural
- Formas de alienación en la sociedad burguesa
- La rebelión juvenil
- La mujer irrumpe en la historia
- El desafío ecológico
- La explosión demográfica y el proceso urbano
- Hacia una pedagogía autogestionaria
- La explosión demográfica y el proceso urbano
- Formas de alienación en la sociedad burguesa
1.5.09
El gigante egoísta-Cuento de Oscar Wilde

Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto.
Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos.
-¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros.
Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín.
-¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo.
-Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él.
Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel:
Prohibida la entrada.
Los transgresores serán
procesados judicialmente.
Era un gigante muy egoísta.
Los pobres niños no tenían ahora donde jugar.
Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó.
Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado.
-¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros.
Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno.
Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir.
Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo.
-La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. -Podremos vivir aquí durante todo el año.
La Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó.Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas.
-Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos.
Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo.
-No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará!
Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno.
-Es demasiado egoísta- se dijo.
Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles.
Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería el rey de los músicos que pasaba por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta.
-Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio?
Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.
Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él.
-¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo.
-¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre.
Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.
Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín.
Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno.
Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó.
Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos.
-Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto.
Durante todo el día estuvieron jugando y al atardecer fueron a despedirse del gigante.
-Pero, ¿dónde está vuestro pequeño compañero, el niño que subí al árbol?- preguntó.
El gigante era a este al que más quería, porque lo había besado.
-No sabemos contestaron los niños- se ha marchado.
-Debéis decirle que venga mañana sin falta- dijo el gigante.
Pero los niños dijeron que no sabían donde vivía y nunca antes lo habían visto. El gigante se quedó muy triste.
Todas las tardes, cuando terminaba la escuela, los niños iban y jugaban con el gigante. Pero al niño pequeño, que tanto quería el gigante, no se le volvió a ver. El gigante era muy bondadoso con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y a menudo hablaba de él.
-¡Cuánto me gustaría verlo!- solía decir.
Los años transcurrieron y el gigante envejeció mucho y cada vez estaba más débil. Ya no podía tomar parte en los juegos; sentado en un gran sillón veía jugar a los niños y admiraba su jardín.
-Tengo muchas flores hermosas- decía, pero los niños son las flores más bellas.
Una mañana invernal miró por la ventana, mientras se estaba vistiendo. Ya no detestaba el invierno, pues sabía que no es sino la primavera adormecida y el reposo de las flores.
De pronto se frotó los ojos atónito y miró y remiró. Verdaderamente era una visión maravillosa. En el más alejado rincón del jardín había un árbol completamente cubierto de hermosos capullos blancos. Sus ramas eran doradas, frutos de plata colgaban de ellas y debajo, de pie, estaba el pequeño al que tanto quiso.
El gigante corrió escaleras abajo con gran alegría y salió al jardín. Corrió precipitadamente por el césped y llegó cerca del niño. Cuando estuvo junto a él, su cara enrojeció de cólera y exclamó:
- ¿Quién se atrevió a herirte?- Pues en las palmas de sus manos se veían las señales de dos clavos, y las mismas señales se veían en los piececitos.
-¿Quién se ha atrevido a herirte?- gritó el gigante. -Dímelo para que pueda coger mi espada y matarle.
-No- replicó el niño, pues estas son las heridas del amor.
-¿Quién eres?- dijo el gigante; y un extraño temor lo invadió, haciéndole caer de rodillas ante el pequeño.
Y el niño sonrió al gigante y le dijo:
-Una vez me dejaste jugar en tu jardín, hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso.
Y cuando llegaron los niños aquella tarde, encontraron al gigante tendido, muerto, bajo el árbol, todo cubierto de capullos blancos.
Oscar Wilde
26.4.09
Los recursos no lo son todo
Los recursos no lo son todo
No sé durante qué año exacto de la década de los 90 pude apreciar una obra de teatro escolar sin recursos. Fue en la Escuela Superior de Comercio “Libertador Gral. San Martín” en Rosario, Argentina. Allí fui espectadora de un espectáculo que, pese a contar con un casi inexistente atrezzo, suplía estas carencias con ingentes cantidades de creatividad.
Ni siquiera me viene a la memoria el título de la obra y menos aún el nombre del autor, aunque tengo muy presente quién era el profesor de aquella clase: Alejandro Pérez Leiva.
Los recursos estaban en el aula: escritorios, carpetas, sillas y folios. ¿Los actores?: alumnos sin disfraz interpretando el papel de administrativos. Estos convirtieron el aula en una oficina con compañeros de trabajo, mandos intermedios y directivos.
La escenografía la construía quien relataba la obra que, a la usanza de una voz en off, iba desgranando lo que sucedía en la oficina mientras los actores desempeñaban su labor de fondo.
Este narrador describía el centro de trabajo (que se asemejaba al aula, salvo por las vistas), ya que en la historia, las ventanas daban a un puerto y los trabajadores veían diariamente gente con maletas que emprendían viajes a lugares desconocidos.
Todas las mañanas la misma rutina, las mismas caras, las mismas conversaciones, los mismos ruidos de máquinas de escribir, fotocopiadoras y teléfonos sonando. El trabajo se acumulaba sobre los escritorios.
La suerte de los trabajadores de esa oficina consistía en que solo bastaba girar un poco la mirada, buscando la ventana que daba al puerto, para soñar en emprender ese viaje a lo desconocido, surcando el mar.
Pero una mañana al llegar a la oficina se encuentran con una sorpresa, habían tapado las ventanas con ladrillos y tabiques. De esa forma el trabajador era más productivo al no tener donde escapar, al no tener estímulo para poder soñar con un destino mejor.
De esta forma habría menos absentismos, trabajadores desmotivados y soñadores poco productivos.
Nunca voy a olvidar esta simple obra de teatro, no sólo por su contenido, ideal para el debate, si no por el ejemplo que me ha dejado: el ser consciente de que cuando queremos enseñar o aprender no hay excusas. También cómo la falta de recursos agudiza la imaginación y la creatividad.
Es bueno recordar esto último en tiempos de crisis mundial.
Etiquetas: arte en la escuela








